sábado, 13 de junio de 2009

Condromalacia rotuliana

Es el verdadero estado preartrósico de la rodilla, causado por una degeneración del cartílago rotuliano y que puede culminar en una destrucción del mismo; es el resultado de esfuerzos anormales y repetidos, microtraumatismos, mala alineación de la rodilla y descompensación muscular. La condromalacia se presenta en los adolescentes o en los adultos jóvenes, con más frecuencia entre las mujeres. Se piensa que la causa de este trastorno está relacionada con los traumas excesivos y/o con esfuerzos excesivos con las rodillas.

Los síntomas más frecuentes son: dolor en el interior de la rodilla por detrás de la rótula, el dolor se agrava al subir y bajar escaleras, al correr y al agacharse. Dolor y rigidez al levantarse después de estar largo tiempo sentado, más doloroso al agacharse. Crujidos articulares al flexionar y extender la rodilla (sensación arenosa bajo la rótula).

Se debe limitar la práctica de deportes y las actividades extenuantes hasta que el dolor haya pasado. La Fisioterapia en esta patología es primordial, en ocasiones puede evitar una intervención quirúrgica de la rodilla y eliminar o minimizar los síntomas.
Las técnicas a utilizar se basan en una mejora de la musculatura que evita el sufrimiento articular y, por lo tanto, el cartílago se ve sometido a presiones menores, que es lo que origina un mayor desgaste articular.
Fortalecimiento progresivo del cuadriceps, haciendo hincapié en el vasto interno.
Fortalecimiento de flexores.
Estiramiento de la musculatura con falta de elasticidad.
• En caso de edema, ultrasonoterapia y crioterapia.
• Enseñar al paciente los movimientos que causan dolor y la forma de evitarlos.
De manera preventiva, es importante la higiene articular, evitando en lo posible:
* Posiciones sentadas con flexión importante de la rodilla y cuclillas.
* Ascenso y descenso de escaleras, bicicleta contra resistencia y marcha en la montaña.

La frontera entre la condromalacia rotuliana y la artrosis no siempre es muy clara, puesto que representan dos estadios evolutivos de la misma enfermedad. A pesar de que se trata de una enfermedad crónica, con un buen plan terapéutico es posible un manejo adecuado y control de los síntomas en la mayoría de los pacientes. El tratamiento debe ser individualizado y basarse en hábitos de vida, control de obesidad, información y fisioterapia; el tratamiento farmacológico preventivo debería fundamentarse en mucopolisacáridos, que estimulan la síntesis del cartílago e inhiben la degradación articular.

Miguel A. López Velo
(Enfermero y fisioterapeuta)

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