El riesgo de padecer
infecciones en los pies, como el papiloma plantar, aumenta con la llegada del
verano, especialmente entre los adolescentes y los que tienen las defensas
bajas, debido al mayor contacto directo que se produce en lugares húmedos con
afluencia de población, según la Asociación Europea de Podología Integrativa
(AEPI).
El papiloma plantar es
una infección causada por un tipo de virus del papiloma humano (VPH), que puede
afectar a cualquier edad aunque su incidencia es mayor en niños, sobre todo a
partir de los cinco años, adolescentes y adultos jóvenes. El virus suele ser de
tipo tumoral benigno, "entra a nuestro organismo a través de las células
que cubren la superficie de la piel, por lo que es muy contagioso. Pero hay que
tener en cuenta que tiene un período de incubación y que en el pie suele
aparecer entre los 6 y 18 meses posteriores a la infección", advierte el
podólogo y presidente de AEPI, Fernando Ares.
Para evitarlo es
importante que "no se ande descalzo y que se usen chanclas y calcetines de
latex en aquellos lugares donde hay mayor exposición como las piscinas públicas
y las duchas comunes de sitios como los gimnasios", señala el experto.
En cuanto al
tratamiento contra esta infección, Ares asegura que "el habitual es muy
agresivo", pues conlleva quemarlo o extirparlo, por lo que se están usando
"otras opciones como el medicamento de acción biorreguladora, 'Engystol',
que ayuda a activar el sistema inmunológico de forma natural frente a estas
infecciones". En un estudio realizado por AEPI con 98 pacientes de entre 5
y 12 años, se ha podido comprobar que "en el 98 por ciento de los casos en
los que se ha usado este fármaco el papiloma desapareció después de un mes de
tratamiento". Además, no se detectaron efectos secundarios ni recidivas
pasados los tres meses.
EL
ESTRÉS TAMBIÉN PUEDE FAVORECER LA APARICIÓN DE PAPILOMA PLANTAR
Existen otros factores
que pueden dar lugar al desarrollo de la infección del papiloma plantar en los
pies, como las heridas, la falta de higiene, el calor, la humedad o las
situaciones de estrés. A este respecto, el especialista recomienda que durante
los meses de verano "se elija bien el calzado y los calcetines, ya que
ambos deben ser transpirables para evitar el exceso de sudoración".
Asimismo, "se aconseja cuidar la higiene y la alimentación, lo que
permitirá también activar las defensas", indica el podólogo.
Por último, para
evitar la aparición de otros problemas en los pies que impidan caminar de una
manera adecuada, como ampollas, durezas, callosidades o heridas, el experto
recomienda lavar a diario los pies con un jabón neutro y secarlos bien, aplicar
crema hidratante diaria y protección solar en los talones y en el dorso, no
cortar las durezas o callosidades, usar calcetines de algodón o de hilo (para
favorecer la transpiración), utilizar un calzado de verano adecuado que no
lesione la piel y extremar las precauciones en lugares públicos para evitar el
contagio de hongos, virus y bacterias.
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