lunes, 15 de junio de 2009

Prevenir los cortes de digestión

Con la llegada del verano, todos nos ponemos en alerta ante la posibilidad de sufrir un corte de digestión en la playa o en la piscina. No obstante, este trastorno no sólo es propio de las vacaciones y de los lugares para el baño.

¿CÓMO SE PRODUCE UN CORTE DE DIGESTIÓN?
Después de las comidas, todo el flujo sanguíneo se redistribuye y se concentra a la altura de las vías digestivas, dejando menor cantidad de sangre en el resto del cuerpo.

Si durante este proceso se produce un cambio brusco de temperatura, la sangre que está en el tubo digestivo ha de dirigirse hacia otros órganos para contrarrestar el efecto, lo que puede provocar mareos y otros síntomas que conocemos como "corte de digestión".

¿QUÉ CAUSAS PROVOCAN UN CORTE DE DIGESTIÓN?
Aparte de los cambios de temperatura, puede provocar un corte de digestión cualquier situación en la que el cuerpo tenga que reaccionar con vasoconstricción o con vasodilatación (estrechamiento o ensanchamiento de los vasos sanguíneos, respectivamente).

Así, un individuo puede sufrir este trastorno si se mete en el agua fría del mar o de la piscina y también si ingiere bebidas muy frías o si realiza ejercicio físico intenso durante el proceso de la digestión, aunque estas dos últimas causas no suelen ser frecuentes. Junto a esto, también puede influir tomar el sol y sudar abundantemente.

Además, las comidas copiosas, ricas en grasas o con mucha cantidad de dulce, favorecen los cortes de digestión, ya que el organismo digiere más lentamente los alimentos.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?
La manifestación de un corte de digestión viene dada por una malestar generalizado, en el que el individuo comienza a sentirse mareado. A la vez, la sudoración se hace más intensa, se observa palidez en la piel y el pulso se vuelve más débil.
Estos síntomas pueden provocar pérdidas de conocimiento y un descenso de la presión arterial. También podría producirse una parada cardiorrespiratoria, pero este caso tan extremo se da en muy pocas ocasiones.

¿CÓMO SE DEBE ACTUAR?
Cuando alguien sufre un corte de digestión, es fundamental tumbar al paciente y levantarle un poco las piernas para tratar el mareo o la lipotimia y la bajada de tensión. A posteriori, hay casos en los que se producen vómitos o un cuadro de diarreas durante unas horas. Si esto ocurre, el paciente habrá de tomar suero y hacer una dieta líquida.

En definitiva, lo más importante es el reposo, la rehidratación y el aumento de la tensión. Si el corte de digestión no es grave, se tarda sólo una hora y media o dos horas en recuperar la normalidad.

En el caso de que se produzca parada cardiorrespiratoria, se deberán realizar las maniobras de reanimación pertinentes.

¿CÓMO SE PUEDEN PREVENIR?
Durante el proceso de la digestión, se debe guardar al menos una hora y media de reposo. Esto debe cumplirse con mayor rigor en los períodos de verano y vacacionales, ya que son más frecuentes los baños de sol y los chapuzones en el mar y en la piscina. Sin embargo, al contrario de la opinión popular, el riesgo de sufrir cortes de digestión no tiene por qué elevarse en verano.

Asimismo, a pesar de la creencia de que los mayores y los enfermos de corazón tienen más riesgo de sufrir un corte de digestión, en principio no hay ningún sector de riesgo. De hecho, este cuadro no es demasiado frecuente y, si se produce, lo normal es que sea transitorio, a no ser que el paciente se encuentre dentro del agua y esté solo, caso en el que el corte podría hasta producir la muerte.

Miguel A. López Velo

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